Hypercar: LMH vs LMDh, ¿qué diferencias hay?

LMH y LMDh: dos reglamentos para una misma categoría Hypercar. Chasis, hibridación, fabricantes y convergencia por la BoP, explicados de forma sencilla.

Desde el regreso de los prototipos punteros, la cima de la resistencia se disputa en una sola categoría, la Hypercar, pero con dos reglamentos técnicos distintos que coexisten: el LMH (Le Mans Hypercar) y el LMDh. Ambos pueden luchar por la victoria absoluta, incluso en las 24 Horas de Le Mans. Comprender sus diferencias aclara toda la parrilla.

Una categoría, dos caminos

El objetivo de los organizadores era atraer al mayor número de fabricantes ofreciendo dos vías para llegar a la misma categoría reina. Según sus medios, su historia y su estrategia, una marca elige una u otra. En pista, LMH y LMDh quedan luego nivelados a un rendimiento comparable mediante la Balance of Performance, para que el espectáculo no dependa del reglamento elegido sino del trabajo de los equipos.

El LMH: la libertad de concepción

El reglamento LMH deja un amplio margen al fabricante. La marca diseña su propio chasis (o se apoya en un socio de su elección) y puede desarrollar, si lo desea, su propio sistema híbrido. La hibridación, cuando está presente, mueve el eje delantero, lo que crea una tracción integral en ciertas condiciones, regulada por el reglamento. Algunos fabricantes han optado, de hecho, por un LMH puramente térmico, sin híbrido. Esta libertad permite identidades técnicas muy marcadas, pero implica un presupuesto y una experiencia considerables.

El LMDh: la mutualización controlada

El LMDh se basa en una lógica de costes controlados. El fabricante no parte de una hoja en blanco: elige un chasis entre cuatro constructores homologados de prototipos, a saber, Oreca, Dallara, Ligier y Multimatic. Reviste ese chasis con su propia carrocería y le acopla su motor. Sobre todo, todos los LMDh comparten un sistema híbrido estandarizado común (batería, motor eléctrico y caja de cambios de origen idéntico), montado en el eje trasero. Esta mutualización reduce la factura y acelera el desarrollo, algo que ha seducido a numerosos fabricantes procedentes de orígenes muy variados.

Las diferencias clave, en claro

  • Chasis. LMH: diseño libre por parte del fabricante. LMDh: base impuesta entre cuatro proveedores (Oreca, Dallara, Ligier, Multimatic).
  • Híbrido. LMH: sistema propio del fabricante, en el eje delantero, o incluso sin híbrido. LMDh: sistema híbrido estándar común, en el eje trasero.
  • Transmisión. Un LMH híbrido puede enviar potencia a las ruedas delanteras en ciertas ventanas de velocidad; un LMDh sigue siendo de propulsión, con el híbrido actuando atrás.
  • Filosofía. El LMH prioriza la libertad técnica; el LMDh prioriza la accesibilidad y la racionalización de los costes.

La convergencia mediante la Balance of Performance

¿Cómo hacer competir juntos a coches tan diferentes? Mediante la Balance of Performance (BoP). El organizador ajusta para cada coche parámetros como el peso, la potencia máxima y la energía híbrida desplegable, de modo que acerca las prestaciones reales en pista. La BoP es la herramienta que hace que la competición LMH contra LMDh sea equitativa e imprevisible. Puede ajustarse de una prueba a otra, lo que alimenta los debates en el paddock pero garantiza carreras reñidas entre marcas de concepciones opuestas.

¿Quién compite con qué?

Varios grandes fabricantes mundiales se han comprometido con la Hypercar, unos en LMH y otros en LMDh, según sus decisiones. Esta mezcla de filosofías es precisamente lo que hace tan rica a la categoría: marcas con patrimonios muy distintos acaban luchando por la misma victoria absoluta. Para descubrir a los inscritos y su historia, recorre la página de fabricantes y sumérgete en el palmarés y los récords de Le Mans.

Por qué esta dualidad es una buena noticia

Al abrir dos puertas hacia la cima, la resistencia ha logrado reunir una parrilla de fabricantes pocas veces vista, allí donde una única regla demasiado rígida habría desanimado a algunos de ellos. El espectador sale ganando: diseños variados, sonoridades diferentes, estrategias contrastadas y una lucha en la cima decidida por los pilotos y los equipos más que por la elección de un reglamento. Para captar la magnitud del camino recorrido, la historia de las 24 Horas de Le Mans muestra hasta qué punto esta apertura marca un nuevo capítulo de la disciplina.